Gabriel iba en moto con su amiga Marta, cuando al pasar por un cruce apareció inesperadamente una bicicleta. Gabriel no pudo hacer nada para esquivarla porque la bici se abalanzó sobre ellos y lo atropelló. En el momento del choque, Gabriel tenía su semáforo en verde y al parecer el ciclista se saltó un ceda al paso. Los testigos del accidente llamaron a la ambulancia y a la policía en cuestión de minutos. Entonces, la policía tomó declaración a los testigos que vieron cómo sucedió y, aunque nadie sabía seguro si el semáforo de Gabriel estaba en verde o rojo, coincidían en que lo más probable era que lo tuviera verde porque todas las otras vías que llegaban al cruce tenían su semáforo en rojo. Gabriel y Marta fueron trasladados a un hospital para ser atendidos.
A Gabriel le valoraron sus lesiones con 60 días de baja impeditiva (sin poder trabajar), 30 días de baja no impeditiva (necesitando rehabilitación) y 5 puntos de secuelas. Su amiga Marta tuvo mejor suerte y lesiones leves aunque también estuvo días de baja y se quedó con 1 punto de secuela.
Marta le dijo a Gabriel que lo iba a denunciar por el accidente porque pensaba que era la única manera de conseguir una indemnización por sus lesiones y él se quedó muy preocupado. Gabriel llamó a ARAG para que le asesorara un abogado.
ARAG pasó la documentación a una abogada y ésta contactó de inmediato con Marta. La abogada le dijo que según el atestado de la policía y las versiones de los testigos había pruebas suficientes para inculpar al ciclista. Marta le dijo que lo único que quería era que le pagaran la indemnización que le tocaba por las lesiones, pensando que sería más fácil si acusaba a Gabriel pero entró en razón asumiendo que la culpa fue del ciclista. Al mismo tiempo, ARAG envió a un perito para valorar los daños de la moto y los valoró en 2.097,10€.
Los dolores de cabeza no acabaron allí porque el ciclista lo denunció por el atropello. La abogada de ARAG pidió un nuevo informe médico para Gabriel porque creía que el anterior era incorrecto. Y efectivamente, el nuevo informe amplió los días de baja impeditiva y no impeditiva y los puntos de secuela. Con esa valoración sí quedaron conformes tanto la abogada como Gabriel.
La abogada habló con el ciclista y éste le dio los datos de su compañía de responsabilidad civil y, gracias a esa información, la abogada de ARAG tuvo la forma de poder demandar al ciclista para poder cobrar una indemnización justa. Fue entonces cuando ARAG puso la demanda contra el ciclista. El juez estudió la documentación, confirmó las versiones de los testigos y, al leer el atestado policial con la descripción de los hechos, comprobó una anotación sobre el correcto funcionamiento de los semáforos en el día del accidente. Por todo ello, dio la razón por completo a Gabriel decretando una indemnización por lesiones de 14.084,66€.
Gabriel conducía correctamente por su carril respetando las normas de circulación cuando, de repente, atropelló a un ciclista porque éste se saltó el ceda el paso. Fue denunciado por el ciclista y él no era el culpable del accidente. Como tenía un seguro de ARAG Conductores pudo demostrar su inocencia aportando pruebas y testigos. Y, gracias a su abogada, consiguió una ampliación de lesiones que pudo demostrarse con un segundo informe médico. Además, la abogada tuvo la pericia de demostrar que en el caso de Gabriel no era aplicable el principio de responsabilidad por riesgo de quien conduce un vehículo a motor, por el que normalmente el ciclista podría haber conseguido compartir responsabilidades.
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